EL MUNDO YEGHER
(PROYECTO DE RELATO TECNOFANTASTICO)
1.1. GEOGRAFIA Y COSMOLOGIA
El mundo Yegher es un planeta tipo terrestre con 15.000 Km. de diámetro ecuatorial. Cubierto en un 85% por un vasto océano, ha sido densamente craterizado en el transcurso de las eras geológicas, disfrutando en el presente de uno de los períodos de relativa tranquilidad.
En torno al planeta orbitan dos lunas. Grandes y craterizadas, son responsables de las fuertes mareas, de la intensa tectónica de placas y de la tumultuosa historia geológica que ha marcado su superficie; moderada, no obstante, por el profundo Océano Global.
Como consecuencia de las peculiares condiciones cósmicas, en las que una estrella secundaria tipo Enana Blanca se aproxima, en su órbita elíptica, a la estrella principal tipo solar, el planeta oceánico sufre regulares episodios de craterización y de glaciación.
La estrella secundaria se halla rodeada de una nube de gas, polvo, corpúsculos y asteroides que la acompañan en su excéntrica órbita con un período de 600.000 años. Al atravesar el planeta esa nube de materia, sufre la aleatoria caída de fragmentos de todos los tamaños; restos, tal vez, de planetoides aniquilados en colisiones catastróficas o por el efecto de marea de la Enana Blanca. Además, y por una extensa temporada, el polvo cubre los cielos bloqueando la luz solar, de modo que se inicia un brusco período glacial que permanecerá durante al menos 100.000 años. Sometido a esas regulares glaciaciones, gran parte del agua se acumula en forma de hielo en los casquetes polares, dejando al descubierto vastas zonas de la corteza oceánica.
1.2. LOS HABITANTES.
A pesar de las brusquedades geológicas y climáticas, la vida se ha afianzado con fuerza desde miles de millones de años atrás, destacando algas y plantas resistentes y criaturas similares a los crustáceos que componen ecosistemas complejos.
Restos de una antigua colonización, los humanos aún sobreviven en las tierras emergidas. Aislados en el planeta desde hacía 15.000 años, habían involucionado a un estadio tecnológico inferior al de los tiempos de la Colonización.
Con el transcurrir de los tiempos, se habían segregado racial y lingüísticamente, y durante los tranquilos años del inicio del deshielo habían llegado a prosperar. Multiplicando su número habían constituido primero Naciones que crecieron separadas y expectantes; luego evolucionaron en Imperios competidores por los recursos del planeta. Redescubriendo tecnologías olvidadas habían logrado expandirse globalmente, llegando finalmente a convertirse en Potencias Hemisféricas.
Las plantas terrestres, parecidas a líquenes gigantes, y las algas marinas no resultaban comestibles para el Hombre por la presencia de una toxina, imprescindible para la supervivencia de los vegetales, que los humanos no podían asimilar. Por esa misma razón, las criaturas con exoesqueleto, autóctonas del planeta, y los peces con coraza ósea que nadan en el vasto Océano, no pueden ser cazados y comidos por la presencia en toda la cadena ecológica de la ubicua toxina. No obstante, los cuerpos humanos son muy apreciados como alimento por los depredadores autóctonos.
Las criaturas similares a Cangrejos, de naturaleza anfibia, son las dominantes entre la fauna del planeta. Su influencia en la cultura humana es tal, que las máquinas de guerra terrestre más elementales siempre han imitado su exitosa anatomía. Desde las legiones de herbívoros y comedores de algas, cuyo tamaño puede oscilar, según cada especie, entre los 20 cm. Y los 10 metros, hasta los carnívoros, provistos de pinzas, mazas y sierras con las que abrir las gruesas corazas de sus víctimas, y cuyas dimensiones varían entre los 10 cm y los 25 metros. Estas criaturas, de ferocidad no menor que su legendaria resistencia, son una de las principales razones por las que los humanos prefieren una existencia subterránea, controlada y militarizada.
Elusivas y extraordinariamente prolíficas, estos crustáceos dominan desde las vastas extensiones que diariamente cubre la marea hasta los inalcanzables fondos oceánicos.
Pero, finalmente, los humanos habían desarrollado unas armas y una tecnología que les permitía ignorar la presencia de incluso los más feroces crustáceos, y dedicar sus recursos y energía en combatir al adversario de su misma especie.
La confrontación resultó inevitable, en los momentos finales del deshielo, cuando los casquetes polares desaparecieron por completo y el nivel de las aguas alcanzó su punto álgido.
Agrupados en conglomerados insulares, debían trabajar intensamente para robar terreno al Océano. Excavaban la tierra y creaban galerías subterráneas para vivir y trabajar, pues en ellas estaban seguros y ubicaban sus factorías. Con la tierra construían islas flotantes consagradas a cultivos genéticos con los que alimentar a la densa población.
1.3. LA TECNOLOGÍA
Sometidos por estrictas leyes que regulaban el Arte de la Guerra, los Nerges y los Rungoos ejercían un control exhaustivo sobre la tecnología empleada en la guerra.
El crítico asunto de la Energía había sido solventado provisionalmente con el desarrollo de una tecnología de fisión nuclear. Habían construido durante los últimos 100 años enormes reactores enterrados en lo más profundo de los complejos subterráneos, y con ellos alimentaban las fábricas, las ciudades-colmena y los transportes. Con la energía eléctrica proporcionada también elaboraban los combustibles sintéticos que empleaban las máquinas de guerra.
Los desarrollos tecnológicos más sobresalientes en el mundo Yegher estaban asociados a los conflictos globales entre las superpotencias. En los sucesivos encuentros militares, de características eminentemente navales, habían aparecido inventos revolucionarios con los que se habían creado enormes arsenales. En líneas generales, las Guerras Globales se podrían documentar por eras tecnológicas de la forma siguiente:
· Primera Guerra Global: Encuentro naval entre acorazados construidos de acero, movidos por vapor y que actuaban por abordaje. Resultado favorable a los atacantes Nerges, que desembarcan en los islotes del Cráter Mayor.
· Segunda Guerra Global: Quince años más tarde. Encuentro naval entre acorazados construidos con acero, movidos por vapor y que montaban artillería de grueso calibre con la que hundir los navíos adversarios. Los Nerges desembarcan 1 millón de soldados en algunas islas metropolitanas de los Rungoos, en zonas anegadas por la marea, y se suceden sangrientas batallas terrestres. Los combates se extienden a los túneles excavados, y la proporción de bajas es enorme. Se produce una matanza de sectores sociales no combatientes. Tras tres años de lucha, los Nerges desembarcados son exterminados, pero al coste de 4 millones de muertos entre los Rungoos. Desenlace dudoso del conflicto.
· Tercera Guerra Global: Veintinueve años más tarde, los Nerges vuelven con navíos acorazados y artillados de hasta 1.000.000 de Toneladas de desplazamiento. Logran desembarcar máquinas de guerra en las vastas planicies de inundación, donde se suceden los combates terrestres por un período de dos años, tras los cuales los atacantes abandonan su propósito y se retiran. Se producen encuentros navales entre acorazados, pero la resistencia de sus gruesas corazas de acero y hormigón es superior a la capacidad de penetración de los proyectiles disparados, por lo que los resultados no benefician a ningún contendiente.
· Cuarta Guerra Global: Cincuenta y tres años después, los Nerges vuelven a forzar un encuentro entre acorazados mejor armados y propulsados por motores alternativos que queman combustibles sintéticos muy energéticos. Los proyectiles poseen ahora mayores calibres y alcances, y su carga explosiva tiene efectos demoledores sobre las estructuras; además, se cuenta ya con cabezas químicas para aquellos. Traen consigo un nuevo arma: las primeras aeronaves. Ingenios de despegue y aterrizaje exclusivamente vertical, vuelan por el principio del ala rotatoria. Construidos con aluminio, magnesio y acero, su capacidad es escasa, pero son la plataforma de observación ideal para el conflicto naval. Lo que se encuentran es con acorazados propulsados por el vapor calentado con reactores nucleares de fisión. La artillería de los Rungoos debe hacer frente a la nueva amenaza aérea, un arma revolucionaria que produce en ellos una honda impresión. Tras cinco batallas navales ferocísimas, con cruce continuo de proyectiles y torpedos, los Rungoos logran imponerse y se establecen definitivamente en todo el Cráter Mayor.
· Quinta Guerra Global: La aviación ha tenido, en los treintaitrés años siguientes, un desarrollo espectacular, aunque ceñido, por razones técnicas y legislativas, a ingenios VTOL de alas rotatorias. Lo mismo ha ocurrido con las plantas de Energía Atómica y con la artillería de gran alcance. Los Nerges vuelven a intentarlo con el Cráter Mayor, apareciendo en gran número y con espíritu renovado. Una enorme flota de guerra compuesta por inmensos acorazados de 1.500.000 Tm. de desplazamiento movidos por Energía Nuclear, armados con colosales cañones de gran alcance de hasta 2.000 mm. de calibre, y portahelicópteros submarinos, también de propulsión nuclear, de 300.000 Tm. de desplazamiento. Se encuentran con unas construcciones defensivas perimétricas que van desde el borde del cráter hasta la Isla Central misma. En los islotes, bajo el agua, y en baterías flotantes, han dispuesto torres antiaéreas de diferente propósito, y plataformas capaces de lanzar interceptores VTOL y una suerte de torpedos aéreos no tripulados basados en el mismo principio que aquellos. La tecnología aeronáutica de los agresores Nerges está basada en series de helicópteros con rotores coaxiales o intersolapados movidos por avanzados motores alternativos que queman energéticas mezclas químicas. Por el contrario, las aeronaves VTOL de los Rungoos emplean pequeños estatorreactores en la punta de las palas para moverlas, lo que no produce par de reacción.
1.4. LA CONFRONTACIÓN
El motivo de la Quinta Guerra Global estaba relacionado con el colosal Cráter Mayor, una estructura semisumergida de 2.200 Km. de diámetro resultado de un antiquísimo impacto que casi destruye el planeta. De tan vasta estructura tan sólo emerge un anillo de islotes que forman el borde escarpado y un gran pico central, rodeado a su vez de islotes próximos que lo rodean por todos lados. Esta estructura no es única en el planeta, pero sí la más grande con diferencia, y se halla en disputa y bajo un dominio de 30 años de los Rungoos.
Durante el período de ocupación, los Rungoos se emplearon a fondo. Colonizaron el pico central y lo horadaron en busca de minerales y para construir bases seguras. En los islotes próximos construyeron la más vasta red defensiva que se había conocido nunca, con estructuras de hormigón y acero de dimensiones kilométricas.
Los Nerges y los Rungoos habían absorbido o eliminado a las demás entidades humanas hasta erigirse en los únicos Estados-Imperio del planeta. Capitalizaban todos los recursos materiales y humanos con el fin de sobrevivir y sobreponerse a la hostil Naturaleza y a los eventuales competidores. Empleaban técnicas de Selección Genética de los individuos que formarían, de adultos, las distintas clases en que sus sociedades estaban divididas, siguiendo un criterio estricto y regimentado.
En la sociedad de los Rungoos primaba la concepción defensiva. Las clases que la componían se repartían la masa humana en las siguientes proporciones:
· Cuerpo Directivo y Burocrático: 0,5%
· Cuerpo Técnico: 5,0%
· Soldados: 19,5%
· Cuerpo Reproductor: 13,0%
· Obreros: 62,0%
Con variaciones de clase, asociadas a su específica misión, eran los Rungoos gente alta y bien proporcionada, de piel muy clara y total ausencia de vello corporal. Su sociedad estaba obsesionada con la resistencia frente a los ataques procedentes del exterior, lo que les llevaba a una concepción bélica exageradamente defensiva y a una moral no muy elevada.
Por el contrario, en la sociedad de los Nerges prevalecía la visión agresiva y conquistadora del conflicto secular. La moral estaba alta a pesar de no haber logrado sus objetivos en los últimos encuentros. Eran naturalmente agresivos y violentos, insensibles a los efectos psicológicos de las bajas propias. Las clases que componían su sociedad en los tiempos de la Quinta Guerra Global se distribuían la población del siguiente modo:
· Cuerpo Dirigente y Burocrático: 0,3%
· Cuerpo Técnico: 3,7%
· Soldados: 33,0%
· Cuerpo Reproductor: 11,0%
· Obreros: 52,0%
Con una capacidad de trabajo extraordinaria, los Nerges, seres de estatura baja, con proporciones adaptadas a sus labores concretas, piel oscura por efecto de la dieta y de la iluminación ultravioleta, eran unos combatientes formidables. Disponían, en el comienzo de la Quinta Guerra Global, de unos efectivos cercanos a los 55 millones de combatientes. Para el tipo de combate que se iba a desarrollar en las primeras fases de la guerra, no iban a necesitarse las masas de infantes con escafandra ni sus máquinas de guerra, que poseían en números millonarios. Por el contrario, los encuentros tendrían nuevamente un carácter aeronaval, aunque en proporciones nunca antes alcanzadas. El desarrollo de la industria y, en concreto, de nuevas técnicas de construcción en masa, facultaba disponer de nuevos buques y aeronaves en cantidades inimaginables en un conflicto anterior, y disponían de millones de combatientes genéticamente seleccionados para tripularlas.
CAPITULO 2. DESARROLLO DE LOS ACONTECIMIENTOS
2.1. DESTRUCCIÓN DE LAS UNIDADES DE RECONOCIMIENTO NERGE
Comenzó la Quinta Guerra Global cuando los navíos de guerra Nerges se aproximaron para reconocer las instalaciones que los Rugoos habían estado construyendo en el perímetro exterior del Cráter Mayor. Cuando aún se hallaban a 500 Km. de los islotes más occidentales, los acorazados Nerges lanzaron sus aeronaves de reconocimiento. Con un alcance superior a los 3.000 Km., estas aeronaves volaban a gran altitud y contaban con potentes cámaras fotográficas.
Aunque las armas con que contaban los contendientes de la Quinta Guerra Global era considerable, no lo eran los sensores ni los equipos de localización, pues estaban basados en complejos dispositivos ópticos y de imagen térmica o infrarroja. También utilizaban sensores acústicos y precisas guías inerciales. No empleaban, sin embargo, radiolocalización; no tanto por desconocimiento como por estricta legislación. Por esa circunstancia, el control de la puntería se efectuaba mediante el concurso de observadores avanzados que, mediante el uso de la radio, comunicaban los resultados de lo que habían sido testigos.
Los Rugoos empleaban el conocido método de las patrullas aeronavales para detectar la presencia enemiga y, en cierto modo alertados por los rumores de movimiento adversario, habían recientemente reforzado su sistema de vigilancia visual.
Los navíos de la flota de reconocimiento Nerge fueron avistados por una aeronave de patrulla Rugoo a la hora 17, radiando inmediatamente su posición y composición a la base más próxima. Sin embargo, la flota aérea Nerge, que había despegado a la hora 15, no fue detectada hasta entrar en el ámbito óptico de los sensores infrarrojos de las Torres Antiaéreas DA-452 y DA-453. Próxima a las Torres Antiaéreas mencionadas estaba la Torre Antibuque DM-450, provista de artillería de enorme calibre para repeler una flota naval. Rodeada de plataformas de despegue para interceptores VTOL, torpedos aéreos y helicópteros de reconocimiento, disponía de telémetros y sensores infrarrojos para escrutar el horizonte.
Poco a poco, todo el dispositivo defensivo Rugoo se puso en acción. Los burócratas militares comenzaron a trazar planes para poner en activo a toda la sociedad militarizada, concretándose una situación para la que habían estado preparándose durante décadas.
2.2. FASE 1 DE LA BATALLA
Las aeronaves Nerges de reconocimiento llegaron a la vertical de los islotes a la hora 19, comenzando a fotografiarlas y captar todos los detalles útiles. Comenzaba a anochecer, por lo que la tarea se realizaba con cámaras térmicas y de infrarrojos. Al poco, las Torres Antiaéreas entraron en acción. Una vez que el fuego de los cañones se hizo más eficaz y estuvo mejor dirigido, los helicópteros empezaron a caer en llamas tras ser alcanzados, y los restantes se desbandaron, buscaron amparo en la oscuridad, y descendieron a nivel del mar. Restos de máquinas ardiendo iluminaban la noche, y los brillantes proyectiles trazadores surcaban el éter hacia sus objetivos.
Entretanto, las gruesas baterías antibuque se colocaron en posición, emergiendo de las cúpulas acorazadas. Con un alcance efectivo máximo de hasta 60.000 metros, se disponían a entrar en acción contra un enemigo que sólo era unas coordenadas en un mapa.
Los buques de la flota Nerge se habían acercado hasta 100 Km. de los islotes bien defendidos para recoger las aeronaves supervivientes de la misión de reconocimiento. Suponían sus mandos que se hallaban bien fuera del alcance de su artillería costera. Sin embargo, sus movimientos estaban siendo vigilados y estudiados por patrulleros ocultos en las sombras.
Aquélla noche no hubo más actividad pero, al amanecer del día siguiente, se movilizaron las defensas de los Rugoos. Se puso en marcha una operación de seguimiento de la flota invasora por medios navales y aéreos, y se enviaron los primeros helicópteros armados con torpedos para atacar a los acorazados. Pero los Nerges, tras la sorpresa desagradable de la noche anterior, decidieron cambiar de rumbo. Su misión, empero, había sido un éxito; habían tanteado eficazmente las defensas de los Rugoos, que habían reaccionado con toda su furia. Aún a costa de graves pérdidas estaban comprendiendo hasta qué punto habían evolucionado las armas y las tácticas defensivas de su secular enemigo. Con la información recibida, emprendieron a toda máquina el regreso a sus bases en el lejano Oeste, y dejaron el relevo de la acción a las 1ª y 3ª Flotas de Batalla Nerge, provistas de mayores y mejores medios para los encuentros que se avecinaban.
Cinco días más tarde, en la base flotante de Norgia, con sus 10 millones de toneladas de desplazamiento, construida de acero y hormigón, se reunieron seis de los siete Almirantes de la Flota Nerge. Con los planos actualizados y las fotografías del reconocimiento aéreo, decidieron el Plan de Batalla Nº 35, que se ejecutaría inmediatamente.
La 1ª Flota de Batalla Nerge estaba compuesta de 25 superacorazados de 1.000.000 de Tm. de desplazamiento a plena carga, 59 acorazados de 700.000 Tm. y 12 portahelicópteros de superficie, con un desplazamiento en torno a los 80.000 Tm. Junto a ellos navegaban 210 navíos diversos, entre torpederos, cruceros antiaéreos y navíos rápidos. Contaba con, aproximadamente, 1.220.000 hombres y mujeres del estamento militar, consagrados únicamente al funcionamiento de los navíos y a la coordinación de la Flota como entidad operativa. En total, la 1ª Flota de Batalla disponía de unos 4.000 aparatos aéreos VTOL de ataque, intercepción, torpedeo, reconocimiento, rescate, etc... y 9.000 interceptores de defensa puntual.
La 2ª Flota de Batalla Nerge estaba compuesta por 10 superacorazados de 1.000.000 de toneladas de desplazamiento, 20 acorazados de la clase de 700.000 Tm. y 30 portahelicópteros de superficie; la diferencia que hacía única a la 2ª Flota de Batalla era su componente submarino. Un nuevo tipo de navío se perfilaba como absoluta novedad en la Quinta Guerra Global, y ése era el portaaeronaves submarino. Con 380 metros de eslora y 60 de manga, desplazaban 80.000 Tm. en superficie y 110.000 Tm. sumergidos. Estaban propulsados por energía nuclear, lo mismo que los acorazados, los superacorazados y los portahelicópteros de superficie, y su dotación de aeronaves diversas ascendía a 60 aparatos. Además de éstos navíos, habían surgido los acorazados submarinos, moles de 200.000 Tm. de desplazamiento bajo el agua, provistas no tanto de un grueso blindaje como de pesado armamento para disparar sorpresivamente y luego huir sumergido. Finalmente, habían aparecido submarinos de ataque torpedero, con 50.000 Tm. de desplazamiento sumergidos e, igualmente, de propulsión nuclear. En la 2ª Flota de Batalla estaban enrolados alrededor de millón y medio de combatientes, incluidos los tripulantes de los 18 portaaeronaves submarinos, los 23 acorazados submarinos y los 50 torpederos submarinos.
El Plan de Batalla Nº 35 suponía que la 1ª Flota de Batalla debía arrastrar a un enfrentamiento artillero convencional a la flota adversaria, mientras que el componente artillero de la 2ª Flota debía encargarse de las defensas costeras. Inmediatamente después, las flotas aéreas debían atacar a los navíos y a las instalaciones costeras lo que, considerando el número de unidades implicadas, se daba por hecho.
2.3. FASE 2 DE LA BATALLA
Mientras las 1ª y la 2ª Flotas de Batalla Nerge se alistaban para la batalla, los Rugoos discuten sus alternativas mientras confían en sus sólidas defensas estáticas.
Apresuradamente, se compone una Flota de Batalla con acorazados, torpederos y navíos de defensa antiaérea. No disponen de buques especiales para el transporte de helicópteros, y el componente aéreo embarcado es notablemente más reducido que el de sus contrincantes. Pero sus dispositivos antiaéreos son considerablemente más densos y precisos que los desplegados por los Nerges.
El decimoquinto día desde el comienzo de las hostilidades supuso la reapertura del fuego. Aquél atardecer había aeronaves de control de tiro Nerges sobrevolando a gran distancia las defensas de los islotes periféricos del Cráter Mayor. Con dispositivos ópticos giroestabilizados vigilaban los objetivos de la artillería naval, cuyos proyectiles debían estar en camino. Fueron los acorazados submarinos los que, adentrándose sigilosamente en el radio de acción de sus propios cañones (55.000 Km.), emergieron y orientaron las gruesas bocas de 760 mm. de sus cañones principales en dirección de las Torres Antiaéreas Rugoo DA-422, DA-423, DA-424, DA-426 y DA-427, en el sector D-420. Con sucesivas andanadas, recibiendo informes por radio de los observadores aéreos avanzados, fueron afinando el tiro hasta alcanzar las colosales Torres Antiaéreas. Pero, para entonces, las torres antibuque del sector, DM-420 y DM-425, se pusieron en batería para contestar con su fuego al que estaban recibiendo. No había forma de precisar la procedencia de los disparos hasta que alguien contactara visualmente con los acorazados, hecho que no había sucedido. Los defensores Rugoos habían sido tomados por sorpresa.
Los proyectores barrieron los cielos, pero éstos estaban vacíos; sólo los detectores infrarrojos, que contrastaban la imagen térmica de una aeronave contra el fondo frío del cielo circundante, pudieron ver una tenue señal de los helicópteros de control artillero, demasiado lejos para una intercepción efectiva. En medio de la lluvia de fuego, un grupo de aeronaves VTOL despegó de las entrañas de los islotes para localizar el origen de los proyectiles, y se dirigieron a toda velocidad hacia el horizonte. Algunos interceptores también despegaron para derribar a los observadores de artillería que estaban retransmitiendo los impactos.
Las Torres Antiaéreas eran unas enormes estructuras de acero y hormigón de 400 metros de diámetro y 1 Km. de altura. Con un revestimiento exterior de 10 m. de espesor para hacer explotar los proyectiles, y con una pared interior de 20 m. como estructura resistente, se consideraba inmune a cualquier arma que se pudiera diseñar. En la superficie exterior, a distintos niveles, se distribuían balconadas, enormes plataformas donde se erguían cúpulas acorazadas con múltiples cañones antiaéreos. Pero todavía había más. En la parte superior, hemisférica, de cada torre, unos sectores de blindaje podían ser abiertos para dejar paso a un cañón multitubo de muy grueso calibre que disparaba proyectiles capaces de saturar una región del cielo con granadas incendiarias del tamaño de un puño; se suponía que, interponiendo esa nube de submuniciones en la trayectoria de una formación aérea, la destruiría por completo. Las Torres Antiaéreas se asentaban firmemente sobre el sustrato de roca que conformaba el borde del Cráter Mayor. Ese borde era una estrecha franja de tierra batida por las aguas en unos casos; en otros simples escarpados subacuáticos ó picos e islotes que emergían del océano. Sobre todas esas crestas se había construido un conglomerado de hormigón y acero en proporciones kilométricas; una red de túneles sumergidos y pasadizos en la roca comunicaban todas las torres entre sí, de forma que ninguna quedase aislada por un impacto fortuito, y pudiera ser reforzada su dotación en caso de ser asaltada o sitiada. Por esos 20.000 kilómetros de galerías circulan trenes que transportan materiales para construcción y mantenimiento, armamento y munición de todas clases; personal técnico y militar que se rota en los destacamentos, provisiones y entretenimiento para los millones de seres que están destacados en el Anillo Exterior “D”. Por barco llegan las piezas más grandes. En la base de las torres se almacenan, reparan y equipan las aeronaves VTOL de intercepción, alerta temprana y las singulares Minas Aéreas, ingenios VTOL no tripulados que transportan verticalmente una enorme carga explosiva que hacen detonar en medio de una formación cerrada enemiga.
Las Torres Antibuque son unas estructuras aún más impresionantes. Con un diámetro de 600 metros y una altura de 800, tienen unos muros exteriores de 20 m. y unos interiores dobles de 35 metros. En su núcleo central albergan un obús de calibre tan grande que sólo se puede disparar una vez cada dos horas. Por su periferia sobresalen las bocas de los cañones antibuque más pequeños. Por descontado, también disponen de nutrida defensa antiaérea, si bien únicamente con el propósito de autodefenderse de un ataque desde el aire. Su base es el hangar donde se almacenan, reparan y equipan las aeronaves que le sirven de apoyo; las de telemetría y observación artillera, antibuque, torpederas, reconocimiento y transporte. Por debajo de toda esta estructura, en el punto más invulnerable y profundo de las rocas en que se asienta cada torre, se hallan los depósitos de combustible para las aeronaves y un reactor nuclear para abastecer de energía a la torre con todos sus servicios.
CAPITULO 3. LAS AVENTURAS DE NEGLA Y ZITA
3.1. EN EL INTERIOR DE UN PORTAAERONAVES
El Serkes, TS345 en la nomenclatura militar Nerge, era un enorme portaaeronaves submarino de la 2ª Flota de Batalla. En el interior de su ancho fuselaje, de doble casco integral, existía un hangar donde se almacenaban, reparaban y equipaban las 60 aeronaves VTOL de que constaba su dotación general.
La comandante Negla era piloto de un helicóptero de bombardeo; una aeronave cuya misión era la de soltar una bomba de demolición de 5 toneladas y espoleta retardada.
Era Negla oficial de graduación intermedia, pulcro uniforme y esmerada preparación física. Dentro de las ajustadas dimensiones de los nerges, se trataba de una mujer imponente, atlética y esbelta, de las que imponen en uniforme. Y no podría ser de otra manera, habida cuenta la alta estima con que contaba el estamento aéreo dentro de la Armada y la fuerza y resistencia necesarias para el pilotaje de los enormes helicópteros de batalla.
Negla paseaba por el hangar del submarino en las horas previas a la batalla, mientras las cuadrillas de mantenimiento revisaban y equipaban las aeronaves. Zigzagueaba esquivando bancos con herramientas, bidones, cajas, contenedores, bombonas, cables y mangueras, tratando de localizar su helicóptero. Penúltimo en la línea de seis, ya estaba convenientemente preparado y estibado. Con las palas plegadas y sus abultados morros sobresaliendo entre las patas articuladas, parecían ninfas de avispa listas para iniciar su nueva existencia. Al amanecer desplegarían su poder, flotando en su verdadero elemento, quemando energéticos combustibles