Consejos
para el Camino de Santiago en bicicleta
El Camino de Santiago no es una
competición, disfruta con calma de la experiencia, de los lugares que
atraviesas y sus paisajes. Lo agradecerán tus piernas, tu cuerpo y tu
espíritu. No te marques objetivos ambiciosos para las etapas y dispón de
varios días extras de vacaciones por si el viaje se alarga o decides
continuar hasta Finisterre.
Aunque este consejo te resulte
raro, te recomiendo que hagas el camino solo. Ello te permitirá conocer
más a otros peregrinos que también viajan solos o en grupo. El ritmo lo
marcas tú, tuve la ocasión de comprobar como algunos peregrinos se
quejaban amargamente del ritmo de sus compañeros.
No te lances a la ligera a
hacer el Camino, prepárate física y mentalmente para que esta experiencia
te sea satisfactoria. Una vez completado seguro que pensarás volver a
hacerlo.
Duerme a ser posible en
albergues comprometidos con la frase: Peregrino
deja lo que puedas o toma lo que necesites.
Ten en cuenta que esos albergues se mantienen con los donativos de los
peregrinos y que los hospitaleros que los cuidan son voluntarios y no cobran
nada por ello.
Haz el camino por la ruta
original aunque eso te cueste alguna subida o kilómetro extra, la carretera
no es buena compañera en el camino y recuerda que no tienes ninguna prisa
por llegar.
Anota las vivencias del camino,
te servirá para revivirlo y dentro de unos años para recordarlo con más
detalle.
Lleva un candado con el que
atar la bicicleta para disfrutar de los monumentos, de las comidas y de los
paseos a pie con más tranquilidad.
Una semana antes de emprender el Camino
dale una revisión y limpieza completa a la bici. Aún así tendrás
que hacerla algún mantenimiento bien por ti mismo o en las tiendas de
bici que hay por el Camino. En León pasé por bicicletas blanco que
la dejo lista la bici para llegar a Santiago.
Ajusta bien las alforjas y se
cauto en las bajadas, ya que se pueden desajustar y causar problemas que son
evitables sujetando un poco la bici a base de freno.
Lleva siempre agua suficiente
con frutos secos y/o chocolate para ir alimentando el motor a lo largo de
toda la etapa. Es muy importante una buena nutrición para aguantar las
largas y duras etapas del camino.
No te agobies con perderte en
el camino, es prácticamente imposible con las indicaciones que hay, en mi
experiencia no sueles hacer más de un kilómetro cuando descubres que te
has salido del camino. Aún así, lleva siempre el libro de ruta a mano,
conviene saber donde estas, cuanto te queda hasta la siguiente población,
la pendiente, etc. Puedes descargarte el libro de ruta del jacobeo o
bien ver los libros en la sección de bibliografia.
Es importante que lleves bien
repartidos el peso en las alforjas. Lo que yo hice fue distribuir el
equipaje en bolsas de cierre fácil, con ello evitas que se mojen si llueve.
Pesé las bolsas para distribuir equitativamente el equipaje. Las alforjas que llevé son de
tres cuerpos el superior es el lugar ideal para la ropa bien extendida y la
toalla. Encima el saco de dormir. A los lados el peso repartido.
Lleva bolsas de basura, si
llueve podrás cubrir el saco y guardar dentro la ropa evitando que se
moje.
No descuides tus pertenencias
personales, que estés haciendo el camino no implica estés exento de robos.
Ultreia
peregrino, encontrarás tu propio Camino.
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