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FECUNDIDAD
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LA GRAN BROMA : Tan solo el hombre es capaz de reír.
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Ya sabes que el Dios encargado del Ministerio Onírico es BES, un guasón de cuidado. Y como puedes ver, BES forma pareja con TUERIS, la Diosa hipopótamo que contiene en su enorme vientre el Mundo Sensible; lo cual explica que la inmensa mayoría de los sueños sean sosas variaciones sobre vivencias sensoriales; es decir, sueños "basura"...
A veces, en situaciones muy angustiosas, BES nos envía algún sueño bufo y ridiculizante capaz de quitar hierro a las circunstancias más lúgubres y obsesionantes llevándolas hacia el Absurdo. Parece que en el ejemplo que citas, BES ha pretendido algo por el estilo.
-A mí, cuando BES cree oportuno criticarme lo hace con verdadera ferocidad, sin escatimar los más escatológicos recursos. La verdad es que teniéndole a Él no sé por qué me preocupo de analizarme-.
A lo que voy : los sueños numinosos no abundan. Pero haberlos háylos; y con uno de vez en cuando hay material más que suficiente para continuar con seguridad la Gran Obra. Hay casos, además, en los que uno se encuentra viviendo una "vida vigiliar" electrizantemente NUMINOSA.
Porque no olvidemos nunca que este mensaje es también un sueño. En el par TUERIS/BES, el mundo embrionario que la Diosa guarda en Su vientre ¡lo engendra BES en Ella! Lo único que hacemos al acostarnos y empezar a soñar es pasar a un mundo sensorial paralelo tan onírico como el que acabamos de "apagar".
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No olvides que por cada episodio onírico interesante hay lo menos veinte que son "sueños basura". De otra parte, pensar que soñando se es más libre que en vigilia es un resabio ideológico : desde mi óptica, ni "soñando" ni "despierto" alcanzo un nivel óptimo de libertad en cuanto a mi comportamiento personal.
Hay una novela -creo que de Philip J. Farmer, "Los hombres del planeta del río" o algo así-, donde un personaje alcanza este nivel óptimo de libertad al descubrir que, cada vez que alguien muere en ese planeta, es inexorablemente reeditado por una biomáquina. Sabedor de esto, vive con absoluta osadía y cuando las cosas se ponen muy desagradables, pues se suicida y vuelta a empezar otra historia.
En líneas generales, mi criterio es el mismo : en cuanto fenómenos somos entes oníricos. Y si esta certeza calase bien hondamente en nuestro micelio vegetativo, el miedo a la muerte quedaría superado y no habría grillete capaz de domarnos. Viviríamos nuestras historias como lo que realmente son, historietas para no dormirnos y caer de nuevo en la nada de la inconsciencia.
Hay un Arquetipo de la vida onírica, un símbolo bromista y patizambo llamado BES por los egipcios y MOMO por los griegos, el dios bufón, el dios ganso. Es el dramaturgo, el creador de historias.
Los gnósticos dicen que este lamentable mundo físico es obra de un Demiurgo oligofrénico... Desde luego estos gnósticos revelan un escaso sentido del humor, pero su afirmación es correcta : vivimos las historias que materializa nuestra Imaginación Creadora, que es un bufón, un ganso.
Esta verdad sí que podría hacernos libres.
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Yo no encuentro ninguna diferencia. Supongo que por "real" te refieres a intuiciones sensoriales, a esas realidades de las que tomamos consciencia a través de los sentidos. Pues bien : durante los sueños yo percibo sensorialmente las cosas, lo mismo que ahora. ¿Qué diferencia óntica hay pues?
En cada episodio onírico el soñador posee una memoria ad hoc; de modo que sólo cuando recordamos un sueño desde otro sueño detectamos absurdos o incoherencias.
Afortunadamente, hay episodios oníricos auténticamente surrealistas y que vivimos como tales, asombrados por la magia que se despliega en ellos... Pero aún en los más delirantes, siempre hay un mundo de sensaciones físicas, de fenómenos, amen de elucubraciones, sospechas, temores, iluminaciones...
Pero la mayoría de los sueños son tan anodinos como éste que estoy soñando ahora, aquí, escribiendo y oyendo música bajo el ruido saboteador de una lavadora.
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Para mí en cambio no hay contradicción, pues todo son sueños; de modo que siempre estamos en estado de vigilia. Lo que sí cambia es el nivel de consciencia : en unos sueños nos encontramos más lúcidos que en otros, más penetrantes, más entusiasmados, más fuertes, más mágicos...
Y, como es natural, en los sueños en los que poseemos más energía consciente tenemos experiencias más altas y plenas. Una iluminación no es otra cosa que la experimentación de un inusitado plus de energía consciente -o de autoconsciencia, si se prefiere decirlo así-.
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Es que en este giro copernicano hay que cambiar de sentido el vector. En la visión hýlica, el mundo físico es la cariátide que sostiene los tres mundos; mientras que en la pneumática son emanados por el Nous.
¿Dónde están esas nubes de átomos que componían la ciudad, los edificios y las aéreas naves colosales que yo soñaba hace unas horas? En la nada, por supuesto. Mi sueño era una burbuja espaciotemporal poblada por exactamente todos los átomos físicos que el episodio onírico requería.
Pero desde mi perspectiva sensorial como actor del sueño, la burbuja -emanada por mi Bufón divino- era tan físicamente real como lo es ahora ésta en la que escribo. En cuanto a mí personalmente, estaba tan en "estado de vigilia" como ahora lo estoy.
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Descartes toma el sueño como argumento para la duda, poniendo de relieve que nada puede aceptarse como absolutamente cierto excepto el "Cogito, ergo sum". En efecto, lo que podemos pensar que es real podría ser simplemente soñado. No hay indicios suficientes para establecer una clara separación entre lo "real" y lo "soñado", ya que puedo haber sido engañado durante el sueño no menos que durante la vigilia.
El sueño ha sido considerado como expresión de la vida misma -es el famoso tema de "la vida es sueño" de Calderón; o el "estar nuestra vida hecha de la naturaleza de los sueños" de Shakespeare-. Ello puede entenderse de varios modos. Por una parte como afirmación de que lo que consideramos real podría muy bien ser un sueño. Por otra parte, como intuición de que la brevedad de la vida hace de ella una sombra, un sueño, una ficción, en contraste con la realidad plena de la "vida perdurable". Luego, como idea de que los hombres son los sueños de Dios en un sentido parecido a como los personajes de ficción son "sueños de los hombres".
Uno de los "problemas" que se han suscitado con respecto al sueño en su relación con el estado de vigilia es el de si es posible que haya en el sueño -o en los sueños- una continuidad semejante a la que existe, o parece existir, en la vida real. En tal caso se darían "dos vidas" en la misma persona : la de la vigilia y la del sueño, siendo imposible distinguir cual es la vida "real". H.G.Wells ha tratado este asunto.
Norman Malcolm, afirma que no se puede saber que uno está soñando; solamente se puede saber que uno "ha soñado". Nadie puede saber que sueña mientras está soñando, de modo que el recordar que uno ha tenido un sueño no puede reducirse a saber que uno ha tenido un sueño, porque previamente sabía que lo ha tenido. En suma, enunciados como "soñé esto o lo otro" son siempre, dice Malcolm, "de naturaleza inferencial".
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