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Las ranas y los sapos son animales anfibios
que viven entre las piedras de charcas, lagunas, estanques, etc. Las
supersticiones relacionadas con ellos hacen referencia a su utilización
en remedios curativos y como amuletos. También están
muy vinculados con la hechicería.
Las sapos, al ser uno de los animales
preferidos por brujos y hechiceros para sus maleficios, se dice que
son utilizados para envenenar las aguas. Cocido, se utiliza en hechicería
para hacer pócimas y ungüentos.
El sapo abierto y aplicado en la garganta
del paciente hacía reventar las anginas.
En tiempos de las grandes epidemias se
scomtumbraba a llevar para evitarlas polvo procedente de una rana
disecada, o bien una rana viva en una cajita.
Se decía que una rana disecada
y puesta en remojo en vinagre curaba las hemorragias nasales si se
ponía contra la frente o se colgaba del cuello. También
se utilizaba una rana muerta con un objeto punzante y colgada del
cuello dentro de un saquito.
La carne de rana servía para refrescar
el hígado.
Antiguamente, los brujos utilizaban los
huesos de rana como amuletos. Éstos se obtenían dejando
que las hormigas devoraran la carne, después se echaban al
agua y se recogían los que no flotaban. Se guardaban los huesitos
en una bolsa de lino blanco que se colgaba al cuello para engendrar
el amor, pero si se tocaba a un hombre con la bolsa, lo que se engendraba
era el odio.
Se tiene por mala suerte que una rana
entre en una casa. Se supone que la rana personifica al enemigo, por
lo que si se la mata, se vence a uno de ellos.
Se cree que trae buena suerte encontrar
una rana en el camino. Suele significar buena fortuna económica.
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